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martes, 15 de diciembre de 2015
Cómo
tratar la conjuntivitis bacteriana
La conjuntivitis es
una inflamación de la conjuntiva, que es la membrana protectora que cubre la
parte blanca del ojo y la superficie interna del párpado. Cuando ésta se infecta, se
irrita y se hinchan los vasos sanguíneos que la cruzan, lo que hace que se enrojezca.
Cómo tratar la conjuntivitis bacteriana
Por lo general
desaparece por sí sola en un plazo de entre siete y diez días y pocas veces se
complica. Se pueden aplicar en el ojo compresas con agua caliente o fría durante
unos minutos tres o cuatro veces al
día para aliviar los síntomas y eliminar la descarga seca.
Es importante usar
agua embotellada, hervida o fría y no reutilizar las mimas compresas para
evitar volver a infectarse.
Las lágrimas
artificiales pueden aliviar las sensaciones de ardor y picor y de tener arena
en el ojo. Los descongestionantes oftálmicos deben evitarse, ya que solo camuflan los síntomas y
pueden irritar aún más el ojo.
La aplicación de
antibióticos en gotas o pomada pueden recomendarse a fin de reducir la duración
de la conjuntivitis bacteriana entre uno y tres días y reducir la posibilidad de que
se extienda la infección.
¿Gotas o pomada?
La pomada y las gotas para los ojos son igual de eficaces. Puede que que la pomada sea más agradable y fácil de aplicar que las gotas en el caso de los niños pequeños.
Sin embargo, hace que durante varios minutos tras su aplicación la visión sea borrosa, lo que puede resultar incómodo.
Cuando se debe acudir
al médico
Debe visitar a su médico lo antes posible si se muestran estos síntomas
Dolor en el ojo
Visión borrosa
Sensibilidad a la luz
Pupila dilatada o contraída
Fiebre o dolor de cabeza asociado
empeoramiento de los síntomas
Síntomas persistentes tras dos o tres días de tratamiento.
Debe visitar a su médico lo antes posible si se muestran estos síntomas
Dolor en el ojo
Visión borrosa
Sensibilidad a la luz
Pupila dilatada o contraída
Fiebre o dolor de cabeza asociado
empeoramiento de los síntomas
Síntomas persistentes tras dos o tres días de tratamiento.
Los niños menores de
dos años no son capaces de descubrir sus síntomas correctamente, por lo que se debe acudir a un
médico o a un oftalmólogo.
